LA SAGRADA FAMILIA
Por: Carlos CASTELLANOS ALCÁZAR

Conciliación y más conciliación, mucha conciliación.
Son días de conciliación devota en el marco de las celebraciones cristianas que llaman a reflexionar y al reencuentro de lo espiritual por encima de lo material en fechas por demás importantes como la Navidad que deriva en el Día de la Sagrada Familia, el año nuevo y el Día de Reyes, el 6 de enero, que motivan a los creyentes a celebrar los acontecimientos con sintonía religiosa en el seno de la iglesia católica y a la manera de cada iglesia protestante.
Son fechas connotadas de alto grado de renovación moral en apego a los cánones del cristianismo- que requieren de una dosis de concentración, reflexión, análisis, una catarsis, conexión con uno mismo, lealtad en el ministerio de los valores y principios humanos para rescatar los símbolos creativos del bien por el mal en aras de la hermandad y la socialización en la fe para superar los resentimientos por obras piadosas que fortalecen los dones y la simbiosis de la humanidad tan decaída por los atracos de los prejuicios que nos limitan la grandeza espiritual- por lo que se requiere de la práctica el sincretismo en honor a la humildad, la honestidad y la honradez con uno mismo para encumbrar los escaños místicos- que son la luz de la pureza y el devenir de los hombres de buena fe y de talante conquistador de la palabra de la sagrada familia como el eje del humanismo universal.
Para muchos, quizás- para las mayorías cristianas- tenemos presente la sagrada Navidad- que renueva corazones y multiplica bendiciones, al menos- no lo olvidamos, pero dejamos desapercibido el “Día de la Sagrada Familia”, de tradición católica, que se deriva del nacimiento del Niño Jesús, en el día de la Navidad- no obstante, que la familia se origina de la Sagrada Familia de Jesucristo, la virgen María y José- que dieron paso a la consagración del núcleo familiar como la fuente de paz, armonía, estabilidad emocional- en lo moral, en lo religioso y en lo espiritual, por lo que el “Día de la Sagrada Familia” que se celebra el 29 de diciembre es una fecha propicia para reivindicar la fe cristiana- expandida desde la cuna Belén en donde los pastores llegaron a celebrar y a rendir culto al nacimiento del mesías, salvador de la humanidad- y más que todo a reconocer a la Sagrada Familia de Jesús, María y José.
El Día de la Sagrada Familia es de vital importancia en la revitalización de los decretos y el decálogo tan fundamental del catolicismo en eras de reivindicar la fuerza y la credibilidad de los sacramentos- que son los pilares de los hogares tan emblemáticos para la creación de nuevos prototipos humanos, así como la reivindicación de los valores cristianos- que se empiezan a diferir por los malos ejemplos y la pérdida de la filosofía humanitaria y la relajación de la disciplina y principios morales, por lo que es la hora de celebrar a la familia como símbolo de unidad, fraternidad, todos de la mano para unir corazones y lealtades en torno al redentor universal.
Asimismo- se acerca el año nuevo y el día de Reyes- que traen consigo nuevos aspectos para bien o para mal, desde luego- que se desea lo mejor para montar nuevos modelos de vida y amor al prójimo con la sabiduría y buenos sentimientos de reciprocidad y ayuda mutua por el bien de todos- por lo que este autor de la columna periodística, “Arena Política”, abre sus brazos y corazón para abrazar a mis congéneres de todos los rangos sociales sin privilegios, fobias ni filias, a todos por igual, a mis seres queridos, a mis padres: Herminio y Paula, a mis hermanos: Gerardo y Miguel-que en paz descansan- a mi familia y a mis prójimos- a los que amo y los apachurro con mis buenos deseos de cariño y afecto infinito.
A mis colegas, amigos y compañeros del periodismo oaxaqueño, que mucho han hecho en la correlación de la buena relaciones en el gremio, que me ha brindado su amistad, comprensión y el aprendizaje de la ética profesional y el cumplimiento del beber- que me ha permitido disfrutar de buenos principios- aplicables en el arte de la comunicación con apego a la libertad de expresión, a estos periodistas del buen saber los elevó a rangos de mi consideración y respeto, a los que felicito y les deseo un feliz año nuevo, vida nueva y todo nuevo en el bienestar profesional, en sus hogares y en sus redacciones- que son templos de la información y formación de opiniones trascendentales en los cambios sociales por el bien de los derechos de todos los conglomerados.
Con afecto.
